La
máquina de los pensamientos, tan atenta a las instrucciones, no descansa en su
obedecer. Él tiene este conocimiento, sabe moverse en los laberintos soterrados
de las conductas urbanas. Conoce los códigos de esa fiesta lounge, de la que
acaba de escapar. Quizás él mismo fabricó
esos códigos intangibles que
ahora lo aburren. Por eso ha decidido abandonar la fiesta, a lo lejos se pierde
la música, se diluye en la brisa que lo arropa. Abandona sus zapatos -como lo
hace con su cuero la serpiente- cual testimonio de lo que ya no quiere ni le
sirve. Su piel toca el mar, se permite un poco de libertad, saluda a la luna. Cree que allí no hay nadie
para registrarlo.
César Pérez Fleming, fotógrafo peruano, es quien mira. Pamela Astudillo, quien escribe. Ambos comunicadores sociales, se encuentran en Argentina y hacen de este blog un proyecto compartido. El, es un primer observador, captura la imagen, la envía y ella, observadora número dos, hace una nueva lectura. Usted, lector, es el tercer observador. El relato y la fotografía es para ese tercer observador que no sólo es bienvenido, también es procurado. De hecho, ese es el sentido del blog.
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me impactó esta foto!!!!! no entiendo mucho de fotografía pero se que el que sabe de fotografía la mira desde otro angulo!!!!!! en mi caso la luz de la playa en la noche hace pensar q' estaría yo caminando por allí!!!!maravillosa!!! Felicitaciones a Cesar, mi querido amigo y a Pamela!!!!!!!Abrazo!!
ResponderEliminarGracias Marta, es gratificante saber que una imagen se puede complementar tan bien con un texto, aún mas interesante es saber que generan sensaciones...un beso
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