La
noche anterior se había sumergido en un sueño tan elaborado, que aún no podía
descifrarlo.
Lo
que había quedado de ese sueño era una pelusa de sensaciones que parecía llevar
sobre su cabeza, como única protección para el camino.
“¿Cuándo
uno piensa intensamente en alguien, ese alguien está pensando también en mi?
¿Eso será cierto?”, se preguntó al tomar la bicicleta.
Salir
por un poco de aire fresco era la única alternativa para recuperar la lucidez,
antes de que lo encuentre nuevamente la noche.
.jpg)
.jpg)