Ese
día vi una pareja correr tras el tren en marcha. El logró treparse de un
brinco, y luego la trajo a ella con su brazo, incorporándola al vagón. Con un ramo de carcajadas parecían
celebrar su hazaña.
“Eso
les pasa por llegar tarde”, dijo el que iba a mi lado.
Vaya,
dije para mis adentros, yo pensaba que habían llegado justo a tiempo.

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