domingo, 5 de abril de 2015

En tu cuerpo


Las gitanas pasan con sus faldas vaporosas, ofrecen leerte las manos. Dicen que, en esas líneas, está escrito tu destino.

El destino está en mis manos pero yo no puedo leerlo, necesito de una mujer de faldas vaporosas que me diga aquello de lo que soy portadora , aquello que tengo a la mano y no puedo ver.

Puedo ver en tus manos que hay un hombre que te piensa. “Necesito un poco de energía para decir más”.

Entonces, le entregas un billete fingiendo que es un juego.  Eres de las que dice, “uno nunca sabe”, permitiendo que una duda quede flotando en el aire.

La gitana me arrebata el billete, lo escupe, mastica algunas palabras indescifrables. Mete el dinero en el bolsillo de un delantal que cubre su falda. Refugia su pecho con un chal, simula que siente frío, como si una brisa fresca la conmoviera al mirarme.

Con este gesto me retiro, dejándote muda. Observándote. Nuevamente te has descubierto pagando por aquello que llevas contigo.  

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