domingo, 3 de mayo de 2015

Mujer de espaldas


Ella decidió partir. Dejó atrás ese paisaje familiar de domingo, al que corría con ansias y el que pronto se hizo espeso, como en otras ocasiones. 

Algún comentario relacionado con el éxito de otros que subrayó su vacío, la hizo tomar la decisión de pararse y dejar la mesa. “Estoy satisfecha”, susurró, a sabiendas de que era una manera elegante de decir: “Estoy harta”. 

Besó a las tías y a las abuelas en la frente, un gesto que reconocía en ellas el mismo dolor que eran capaces de proveerle. Así, con la excusa de un plan que nunca existió, partió, dándoles la espalda. 

1 comentario:

  1. Alguien que la amaba, quizá, pensó en aquella frase que escuchó en una película que no recordaba: No me gusta que te vayas, pero me encanta verte yendo.

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