Quienes
hemos decidido partir pertenecemos a una especie heterogénea (razas,
quehaceres, credos, poder adquisitivo, preferencia sexual, vegetarianos,
carnívoros, en fin). Estamos, eso sí, unidos por la vivencia de elegir, una y
otra vez, la partida; demanda de quien no cabe más en el mismo lugar, alma que
se hace cargo.
“O me
voy o me ahogo”: renunciamos para encontrarnos de nuevo, para no volvernos unos extraños para nosotros mismos. Podemos, entonces, conmovernos con equipajes
propios y aparentemente ajenos: “con esto cruzaré la cuerda floja hasta el otro
lado, donde no sé qué hay, no sé qué me espera”.
No
vivimos juntos, no tenemos grupo en facebook, no tenemos chat en WhatsApp. Nosotros,
quienes hemos decidido partir, nos reconocemos por la mirada.
.jpg)

.jpg)

.jpg)