Desde
hace días, vengo sintiendo la incomodidad de la parturienta. No
encuentro sosiego en posición alguna, en ningún lado, con nadie.
He limpiado con desesperación y energía todo
aquello que se me antojó inmundo, hasta la mirada de algunos me ha lucido poco
clara, hasta la vida de los otros se me dibuja
fatua y absurda.
fatua y absurda.
Y de todo eso, en nada soy ajena.

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