Un
poco hastiada de las cámaras que buscan hacer turismo social, le advierte a su
hijo las bondades de no hacerle fácil la mirada a ningún extraño. “Que tu vida
sencilla no le sirva a nadie de consuelo ni sorpresa”.
“Tus propósitos
son más elevados que cumplir con las expectativas del otro”, le dijo,
justo antes de que aparecieras como un espejo.

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