La
vida pasaba atrás de ti. Y es que, literalmente, tras de ti pasaba la ciudad
como una película ajena
a tu
figura casi inanimada.
¿Qué
creencia te opacó la mirada? ¿Qué ideas sembraste en tu terreno que te
secuestraron la luz de los ojos?
Sea
cual sea el evento que terminó por
fruncirte el ceño esa mañana, parecía tu reposo como una derrota, la
declaratoria de un imposible: poder conectarte.
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