domingo, 15 de marzo de 2015

Fe de vida



Toda su mañana se ocupó con un trámite. En casa quedaron los gatos, la cama deshecha. Sudados y cebados de tanta caricia insegura, entregó los papeles al funcionario.  (Dentro de su cartera era lo único que llevaba, eso y algunas monedas contadas para ir y venir).

“Necesito todo esto notariado”, dijo el funcionario con  la voz preñada de dudas. Ella regresó atenta a la procesión que llevaba por dentro. 

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